De pequeños, vivimos libres en la cárcel de la ignorancia. Nos hacemos fuertes poco a poco. Conocemos gente que pensamos que serán para siempre, pero nos decepcionamos. Creamos un mundo paralelo al que vivimos, reímos por tonterías, disfrutamos y nos enfadamos con poco. De pequeños, queremos ser mayores y de mayores, queremos volver a ser pequeños.

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